
En el pueblo hemos de detenernos en la Fuente de Abajo, la Iglesia de San Justo y San Pastor, más adelante, el viejo Potro de herrar, junto a la centenaria morera.
Por el antiguo camino de Villaflor, dejamos las últimas casas, el sofrero (alcornoque), de extrañas y rugosas formas, se extiende por buena parte de nuestra senda, introduciéndonos en un bosque enigmático, lleno de susurros cómplices.
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